Articulo arrow_drop_down
En un acto de heroísmo sin precedentes, digno de una nominación al Óscar (o al menos a una pastorela local), el diputado Serapio Vargas decidió que la mayor amenaza que enfrenta Sinaloa hoy no son las balas, sino la falta de una “a”.
Mientras los agricultores ven cómo sus tierras se quedan en el olvido, los empresarios bajan la cortina por la “atenta invitación” del crimen organizado y las fosas clandestinas en el Verde, Concordia, se vuelven parte del paisaje, nuestro legislador estrella encontró al verdadero villano: el género gramatical.
Encadenado y con la boca tapada (un alivio temporal para los oídos de la ciudadanía), Se encadenó. Se puso cinta en la boca. Se arriesgó a una dermatitis por metal barato. ¿La razón de este martirio digno de la Pasión de Cristo? Lograr que la Constitución diga “Gobernadora”.. Porque claro, todos sabemos que en el momento en que se imprima esa letra “a” en el periódico oficial:
Los desaparecidos volverán mágicamente a casa.
Los atentados contra figuras como Sergio Torres y Elizabeth Montoya se borrarán de la historia.
La guerra del narco se detendrá ante el poder del lenguaje inclusivo.
Un mensaje de “paz” (y mucha cadena).
Es conmovedor ver a un representante del pueblo tan preocupado por las terminologías terminantes, mientras el sector agropecuario agoniza y la seguridad es un concepto teórico. Sin duda, para las familias que hoy lloran a sus muertos en Sinaloa, saber que ahora existe la palabra “Gobernadora” en la ley es el consuelo que necesitaban para dormir tranquilos entre el estruendo de las ráfagas.
Nota al pie: Se recomienda al diputado que, para su próxima actuación, use cadenas de acero inoxidable; no sea que la realidad de Sinaloa esté tan oxidada como sus prioridades legislativas.
