Guamúchil Digital

PARÉNTESIS

 

Jesús Ontiveros

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La lucha por la presidencia del Módulo de Riego 74-1 en Angostura, se escenifica sobre dos escenarios diametralmente opuestos.

La decisión de los usuarios del sector privado marcará el rumbo del organismo. La disyuntiva; votar por un verdadero cambio o sufragar para que todo siga igual o quizá hasta peor.

El desmoronamiento de la agrupación es evidente. La actual administración, y la de por lo menos tres periodos anteriores, lo han convertido en una vergüenza a nivel estatal y posiblemente nacional.

El dispendio de dinero en francachelas, privilegios para el grupo en el poder, desorden administrativo y hasta la sospecha de robo de recursos, entre otras prácticas irregulares, ha sido el común denominador.

La torpeza de las últimas administraciones lo puso al borde de su desintegración. Literalmente arrojaron la concesión oficial al bote de la basura.

La disputa por el poder obligó la intervención de la Comisión Nacional del Agua, dependencia que a través de un despacho desconcentrado, lo administró por lo menos durante dos años.

Ante esta amenaza, una aparente cordura imperó entre los grupos de poder y pusieron al organismo en manos de Sergio García. Pero lejos de mejorar la situación se agravó.

Y se complicó a tal grado que actualmente un empleado y usuario, se debate entre la vida y la muerte. Este caso refleja fielmente la intolerancia y cerrazón de quienes usufructúan al organismo para beneficio personal y de un clan bien identificado por los socios del municipio.

Los candidatos a la presidencia de la agrupación ahí están; Miguel Sotelo Burgos, apoyado por el grupo que se autoproclama dueño del módulo y Wilfrido Bejarano Lerma, “El Pule”, un aspirante sin grupo visible pero con amplia trayectoria en la política agrícola de Angostura.

Sotelo Burgos representaría así más de lo mismo. Respondería a los intereses de sus arreadores y no a los de la mayoría de los usuarios.

Su candidatura es ya un retroceso. Y con el debido respeto, se convertiría en una marioneta cuyos hilos serían movidos al capricho y voluntad de unos cuantos de sus impulsores.

Bejarano Lerma mantiene un perfil de buena aceptación entre los usuarios. Su paso por la Asociación Ganadera Local, habla de un liderazgo con ideas diferentes.

Sabe de la urgencia de un cambio para avanzar. De un módulo sin usuarios ni de primera ni de segunda. Sus aspiraciones se sustentan en el rescate de una agrupación secuestrada por la misma gente que la mantiene colapsada.

A esa disyuntiva se enfrentarán los socios que votarán el próximo 30 de abril; a seguir con más de lo mismo o a un nuevo proyecto que representa un cambio autentico con visión de futuro.

Hay un movimiento de usuarios que reclaman que ya es tiempo de quitarle las garrapatas al perro.

Puntos suspensivos….Un grupo de priistas de Salvador Alvarado estarían, en corto plazo, solicitándole al actual dirigente, Leobardo López Montoya, la necesidad de renovar el consejo político.

La inquietud ya es evidente en la víspera de que se emita la convocatoria para elegir al nuevo dirigente municipal. Incluso, la solicitud traería anexada la petición de un proceso abierto.

La idea no suena descabellada, sobre todo cuando el PRI dice ser un garante de la democracia, la apertura, la inclusión, la transparencia, la rendición de cuentas, entre otras “virtudes”.

Estaremos pendiente de este movimiento. A menos que antes de su acción, los inquietos priistas sean apaciguados, tal y como lo estila el viejo régimen priista.

Carlos Gandarilla no quiere grillas. Ya envió el mensaje a los alcaldes del PRI para que todo siga igual en los consejos políticos. Incluso, les autorizó que ellos mismos sean quienes pongan al nuevo dirigente.

De estos tres nombres podría salir el nuevo dirigente local del tricolor; Marcos René Palafox Parra, Cornelio Téllez Acosta y Medardo Obeso Lugo.

La dirigencia estatal le apuesta a cuadros nuevos.

recorte uno

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